El Atlántico cruzó el pico climatológico de la temporada 2026, el 10 de septiembre, sin que se formara un solo huracán, algo que no ocurría en la era satelital iniciada en 1966, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). En Quintana Roo, donde el último impacto directo fue el huracán Beryl en julio de 2024, la ausencia de lluvias ya preocupa a los meteorólogos estatales.
La cuenca acumuló cinco tormentas tropicales con nombre (Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly y Edouard) y ninguna alcanzó los 119 kilómetros por hora que marcan la categoría de huracán. La energía ciclónica acumulada, el índice que mide fuerza y duración de los sistemas, llegó a 4.4 puntos al 7 de septiembre, 91% por debajo del promedio histórico para esa fecha, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC). NOAA ya había ajustado su pronóstico el 6 de agosto: 75% de probabilidad de una temporada por debajo de lo normal, con 7 a 13 tormentas con nombre y entre 2 y 6 huracanes.
El responsable es un El Niño que, según Matthew Rosencrans, pronosticador estacional de NOAA, aumenta la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical con su señal más fuerte en el Caribe. Aire seco y polvo del Sahara terminaron de inhibir la organización de los sistemas. En Playa del Carmen, Luis Antonio Morales Ocaña, meteorólogo de la Secretaría de Protección Civil de Riesgos y Bomberos, explicó que en 50 años no se había tardado tanto en formarse un huracán: «El fenómeno de El Niño está generando una cantidad importante de ciclones tropicales en el Pacífico, alejando de las costas nacionales y para nosotros estas altas presiones que hay en el Atlántico, sus vientos cortantes hicieron que disminuyera toda la actividad de lluvias y chubascos acompañados de ondas tropicales». Morales Ocaña añadió que el impacto local es sobre todo hídrico: el campo y las actividades de conservación dependen de esas lluvias.
El alivio tiene fecha de caducidad. Cerca del 60% de la actividad del Atlántico suele ocurrir después del 10 de septiembre y la temporada corre hasta el 30 de noviembre. Andy Hazelton, del Instituto Cooperativo de Estudios Marinos y Atmosféricos de la Universidad de Miami, pidió mantenerse atentos ante una posible ventana estrecha de formación. Quintana Roo llega a ese tramo sin huracanes, pero también sin las lluvias que necesita.
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